• Prevención y Seguridad

    Prevención y Seguridad

    5 de Septiembre de 2017

    Recientemente hemos tenido que lamentar otro accidente laboral con el resultado de una persona herida grave y un fallecido, en un edificio en construcción de la localidad de Alcoy.


    Estos accidentes laborales, nunca deseados, no dejan de ser una muestra más de la falta de cultura preventiva, que hoy en día, todavía falta por implantar en nuestro país.


    En la actualidad, el noventa por ciento de las empresas españolas, sobre todo las medianas y pequeñas, no tienen implantado, o lo tienen parcialmente, un sistema de prevención acorde a la legislación vigente, e incluso muchas de aquellas que lo tienen, no lo siguen. Muchas de las empresas pequeñas, delegan esta función a servicios de prevención externos, unos servicios que como otros muchos han aflorado en estos tiempos, pero que realmente no realizan un seguimiento efectivo de las políticas de prevención y seguridad laboral. Por otro lado, nos encontramos con empresas de prevención que realizan su función de manera efectiva, pero que se encuentran con la negativa de implantar los sistemas, por parte de los empresarios, unas veces por un claro desconocimiento de las normativas y otros, sencillamente por dejadez.


    La falta de interés por parte de algunos empresarios, sobre todo de las pequeñas empresas, y la falta de formación a sus operarios, no hacen más que elevar los riesgos de sufrir un accidente. La cultura preventiva, en algunos casos se ve como un mero entorpecimiento a las actividades de las empresas y la formación, se limita solo a dar unos folios, con unas instrucciones básicas y muy genéricas, que se da por supuesto, que la persona que lo recibe leerá y pondrá en práctica.


    La formación continua a los operarios y específica a cada puesto de trabajo, queda muchas veces relegada y amparada bajo la famosa frase “nunca pasa nada”. Hasta que pasa y es entonces cuando se intenta “arreglar” de algún modo, hasta que el incidente queda relegado al olvido. El inconveniente surge cuando ese incidente ha tenido una repercusión y ha creado unas secuelas al operario. Pero como se suele decir: “Para eso están los seguros”.


    Si bien es cierto que se ha avanzado en prevención y seguridad, también es cierto que todavía sigue habiendo una cierta animadversión a la hora de implantarlo, pues no es entendible por parte de algunos empresarios dicha necesidad de prevenir, ya qué se da por supuesto, que cada uno sabe lo que tiene y debe hacer. Muchos de ellos no son conscientes que la prevención también va ligada a la mejora de la calidad, tanto de los productos y servicios que pueda ofrecer, como de sus empleados que pueden tener un rendimiento laboral más óptimo, además de una reducción de los costes de producción. Invertir en seguridad es sinónimo de invertir en calidad y productividad.


    Las pequeñas empresas, sobre todo aquellas que tienen menos de veinte empleados, son las que más formación necesitan, sobre todo sus responsables. Por ello la información, formación y prevención son mucho más vulnerables, siendo prioritario establecer un foco de atención en este segmento productivo, que por otra parte, es uno de los principales motores de la economía española, pues los autónomos y las pequeñas empresas, son quienes están empujando la creación de trabajo en la actualidad.


    Por ello debo animarlos a ponerse en contacto con servicios de prevención serios, donde puedan estudiar y aplicar los sistemas preventivos, informarse y formarse, pues hoy en día resulta imperativo no solo contar con la información, también con la formación continua, para poder desarrollar con mejor preparación las actividades de cada empresa, con unas garantías de seguridad altas. Cabe recordar que el riesgo cero no existe. Pero si podemos hacer entre todos que ese riesgo sea el mínimo posible.


    Por ello debemos recordar:


    PRL = Información + formación / prevención + seguridad = Seguridad, Calidad, Productividad.